
En Joven Club Matanzas VIII tuvimos un encuentro en la mañana con jóvenes usuarios de nuestra institución para recordar la fecha histórica del natalicio del heroico General Máximo Gómez Báez, también conocido como “el Generalísimo” quien nació el 18 de Noviembre de 1836 en Baní, Peravia, República Dominicana. Les propusimos a nuestros visitantes la lectura del libro “El viejo Eduá y otros escritos”, una autobiografía que escribió en marzo de 1876, siendo ya un hombre de 40 años de edad, y que ahora podemos disfrutar en nuestras manos gracias a la editorial José Martí.
Comenzamos la exposición con una breve reseña de la vida del homenajeado, luego le pedimos a los participantes que aportaran alguna idea que hubieran tenido sobre nuestro distinguido personaje y la razón por la que creían se había ganado el apodo de “Generalísimo”, muchas fueron las ideas que surgieron pero todos sabían que estaba vinculada con sus hazañas en la guerra por la independencia y libertad de Cuba, que para muchos era un general en su máxima expresión, alguien que más que el cargo merecía el reconocimiento eterno de nuestra patria cubana. Un debate ameno sobre los orígenes de nuestro héroe y sus características peculiares, así como su honradez, dignidad y su incansable lucha por la libertad de Cuba, hicieron eco en cada una de las palabras y anécdotas compartidas sobre la vida de nuestro valiente guerrero. Para aquellos que a veces les era algo tedioso el estudio le mostramos como Gómez sin ser un hombre estudiado formalmente, alcanzó una gran cultura y pensamiento por medio del estudio autodidacta y su esfuerzo del día a día. También se manifestó como la solidaridad podía apreciarse en su figura, pues siendo de origen dominicano defendió el suelo cubano como un hijo más, hermano nuestro, quien se entregó por completo a esta tierra.
En fin, creemos que acercarnos a su nacimiento, vida y obra, fue una oportunidad muy especial para conocer más de este grande de nuestra historia, traer a la vida de estos jóvenes un ejemplo sin par de valentía, patriotismo, y determinación por la libertad, sin dejar de resaltar sus grandes valores morales y éticos que siempre defendió. Sin lugar a dudas momentos como estos pueden formar esas cualidades que Cuba y el mundo necesitan, la semilla que en los jóvenes a de germinar para dar a luz todo lo bueno y noble que hubo en la vida de aquellos que soñaron nuestra patria libre y soberana.